sábado, 4 de abril de 2009
jueves, 5 de marzo de 2009
EL RINCÓN DE LA LECTURA
Para los que le gusten las cosas de miedo hay uno que me gusta se llama Noche de fantasmas.
A los que le gustan la poesía La rosa de los vientos.
jueves, 19 de febrero de 2009
lunes, 16 de febrero de 2009
UN CUENTO PARA DORMIR
Te has despertado alguna vez por la noche…demasiado asustado como para abrir los ojos?
¿SÍ?
Eentonces ¡hiciste bien no abrirlos! Y por una buena razón. ¿Has creído notar alguna vez el peso de algo sobre los pies de tu cama, como si alguien estuviera sentado allí?¡te ha parecido que te miraba fijo a la cara aunque tú, sencillamente, eras incapaz de mirar! ¿Te ha pasado algo así?
Bien, pues no te equivocabas. Había alguien allí. Te miraban.¡Seguramente te pareció oler un hedor del exterior, a moho y humedad, a tierras, a lápidas y a una lluvia helada!
Era él, desde luego.
El señor Medianoche.
Así es como le llaman.
Y será mejor que tengas cuidado, porque si alguna vez abres esos ojitos cansados, te engullirá de un solo bocado.
Pero ¡mientras los tengas cerrados no te hará nada! Mantenlos bien apretados y no te rindas. Porque si se abren-aunque sólo sea por un segundo-se acabó. Desaparecerás.
Oirás cómo su corazón galopa dentro de su caja torácica con avidez. Y es posible que oigas incluso cómo su estómago hambriento retumba como el trueno… pero oigas lo que oigas, mantén los ojos bien cerrados y no los abras hasta la mañana siguiente, o se te zampará en un instante, tenlo por seguro.
¿Cómo sé que se desliza sigiloso en la noche como un intruso fantasmal con dedos largos y afilados a través de las rendijas de los suelos y las paredes?
¿Cómo sé que se sienta allí con las piernas cruzadas, con una mirada fija y encendida un ansioso estómago vacío, sosteniendo una vela mortecina que parpadea ante ti y te incita a abrir los papados?
¿Cómo sé que viste de negro, con botas embarrada y un feo sombrero de ala ancha y que tiene un rostro igual de horrible, con una nariz ganchuda y una mata de pelo blanco que cae sobre su abrigo mugriento?
¿Qué cómo lo sé?
Bueno, es muy sencillo. Porque soy yo, claro. ¿De qué otro modo podría saberlo?
Y te diré algo más, amigo mío.
Esta noche me sentaré en tu cama…






